- Jue, 02/02/2012
Autor: Valmir Martins de Oliveira, Docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Universidad Mayor
En los días actuales, creo que llegamos a una etapa considerable sobre el entendimiento y avances de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE). Las grandes empresas han participado de este proceso con aportes significativos, por ejemplo la Norma ISO26000 y otras directrices. Si este fenómeno se hace parte de varios factores desde el protagonismo de la sociedad civil hasta la internacionalización de los negocios, es una discusión a parte. El punto crítico es que tenemos un gran desafío de restablecer este puente entre empresa y universidad.
Desde la perspectiva de la RSE, revisando los reportes anuales, la mención sobre la universidad es generalmente una información que no está debidamente detallada, ligeramente mencionada de forma puntal en alguna acción social o prácticamente inexistente.
Vamos a un ejemplo real del contacto entre una universidad y una de las mayores empresas brasileñas (industria de cosméticos) reconocida nacional e internacionalmente por su política de sustentabilidad y RSE: "En razón de la repercusión positiva de nuestra marca, relacionada a la gestión de sustentabilidad, las demandas académicas han sido cada vez mas crecientes, lo que nos imposibilita de atenderlas con la calidad y dedicación que desearíamos", señaló el responsable de la empresa.
Entiendo que si la empresa mantiene una reconocida imagen y muchas veces premiada por las políticas de RSE, lleva a una reflexión para una actuación estratégica: ¿la evolución de la "repercusión positiva" de la empresa no debería impulsar en identificar, reconocer y legitimar los stakeholders?
Cuanto mayor el prestigio empresarial sobre el tema de la RSE, mayor serán las demandas de informaciones desde los diversos actores de la sociedad. En otras palabras, ¡llegaron los famosos stakeholders! Creo que no se necesita ser experto en comunicación o reputación corporativa para concluir esto.
Otra situación: parece que el reporte de RSE se ha convertido en la "tabla de salvación" para algunas empresas, respondiendo a cualquier tipo de pregunta o observación sobre sus actividades, especialmente para los stakeholders "no legitimados". "Cualquier cuestionamiento, mire el reporte". De esta forma los reportes se presentan como un fin, siendo que en mi opinión, deberían ser los medios.
Además, la empresa tiene un rol esencial en la misión de la universidad, que a su vez, es la que debe ofrecer las condiciones necesarias de empleabilidad y emprendedorismo para la educación de los alumnos. Para esto, es imprescindible establecer los vínculos con el ambiente académico. Serán los alumnos que futuramente estarán colaborando para el desarrollo de negocios y tomando decisiones que involucren y valoren los diversos actores de la sociedad.
Los proyectos de investigación aplicada, que evalúan el ambiente empresarial, necesitan definitivamente de un vínculo personalizado con la empresa, con el objetivo de generar estudios que permitan una mejor interpretación de los logros y desafíos empresariales. En la actualidad, es un caminar para un efectivo desarrollo socioeconómico. En las metodologías para Case Study, observamos la real importancia de la aproximación empresa-universidad.
Las universidades declaradas como stakeholders, hacen parte de una política dinámica de RSE que está direccionada a los nuevos desafíos sociales.
La relación con el medio académico, debería ser considerada fundamental para el intercambio de experiencias y multiplicar las mejores prácticas empresariales. En realidad, estos elementos son los que caracterizan un legítimo stakeholder.
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