Autor: Judith Scheele, Investigadora del Centro de Políticas Comparadas de Educación, Universidad Diego Portales
Con la expansión de la educación superior, ha disminuido la exclusividad de una formación universitaria. Aunque no todos los títulos de pregrado tienen el mismo valor en términos de empleabilidad, ya que los egresados de universidades selectivas y de alto prestigio tienen más probabilidad de encontrar trabajo y con mejores expectativas de ingreso, podemos concluir que un título de pregrado ya no es suficiente para destacarse en el mercado laboral. Una de las consecuencias de este fenómeno es que cada vez más profesionales vuelven a la universidad para complementar su título de licenciado con un posgrado. Invierten en una especialización en una institución prestigiosa local o extranjera para aumentar sus conocimientos y, por tanto, mejorar sus probabilidades de empleo.
No obstante, según los expertos en el tema, los denominados cazadores de ejecutivos o "head hunters", un posgrado por sí sólo no es una garantía de empleabilidad. En cambio, son las habilidades genéricas que distinguen a los profesionales exitosos con altas probabilidades de hacer carrera, especialmente en el sector productivo donde más se sienten las consecuencias de la globalización y competencia creciente.
Los empleadores, para ocupar puestos estratégicos dentro de sus compañías, buscan personas capaces de enfrentar entornos altamente competitivos y cambiantes. Así que, más que en conocimientos teóricos o capacidades cognitivas, se fijan en cualidades como flexibilidad, creatividad, liderazgo para conducir equipos e incentivar personas, y la habilidad de detectar y evaluar oportunidades en el mercado. Estas competencias no se enseñan directamente en un posgrado, pues algunos de estos programas - en particular, los doctorados - se enfocan en la investigación académica. Además, la inversión en un posgrado a menudo implica la pérdida de dos o más años de experiencia laboral. Por último, el posgrado puede mejorar el prestigio profesional, pero también encarece las contrataciones, ya que por regla general se paga según nivel educacional.
En algunos sectores, como la academia y la ingeniería industrial, se atribuye tanto valor a los conocimientos especializados, que la inversión en capital humano avanzado forma parte de las estrategias organizacionales de empresas e instituciones. Por lo tanto, un título de posgrado en estos sectores es un factor clave para hacer carrera. En cambio, en áreas donde no se trabaja con tecnologías avanzadas o la investigación no forma parte directa del negocio, el conocimiento especializado de un posgraduado no siempre representa una plusvalía para la empresa.
Por otro lado, hay que reconocer que se puede ver una correlación bastante directa entre los posgraduados y las gerencias generales, lo que indicaría que para los puestos de ejecutivos, sí existe una preferencia por individuos que cursaron un posgrado, especialmente por aquellos que recibieron su título de una universidad de prestigio. Esto tiene que ver, con que estas casas de estudios seleccionan a los mejores estudiantes para sus programas de posgrado, por lo que sirven como un tipo de filtro para la excelencia. Asimismo, el haber realizado un posgrado en el extranjero demostraría que eres emprendedor, capaz de adaptarte y que tienes disposición a enfrentar desafíos, cualidades importantes para este tipo de cargos.
Podemos concluir que la rentabilidad de un título de posgrado depende de distintas variables, como el tipo de programa (magíster, doctorado, con un enfoque práctico o exclusivamente basado en la investigación) y las características del campo laboral. En algunos casos, es mejor adquirir unos años de experiencia laboral y concentrarse en el desarrollo de las habilidades genéricas - por ejemplo, a través de cursos de liderazgo - antes de invertir en un posgrado.
Estudios Relacionados
Artículos Relacionados