Por: Sue Carrie - Lun, 26/12/2011
La baja expansión de la economía mundial, y la elevada incertidumbre y volatilidad en los mercados financieros internacionales tendrán repercusiones en América Latina y el Caribe, anotándose una disminución de su crecimiento en 2012 a 3,7%, luego de alcanzar 4,3% en 2011, según un informe presentado hoy por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
En su "Balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe 2011", el organismo regional de las Naciones Unidas señala que "si bien ya durante la primera mitad de 2011 el crecimiento se moderó respecto a 2010, gran parte de la región tuvo un desempeño positivo gracias a un contexto externo favorable. Sin embargo, en la segunda mitad del año la volatilidad e incertidumbre complicaron el entorno global, lo que provocó una mayor desaceleración de las economías con respecto a 2010, cuando la región creció 5,9%".
Ante este escenario, la secretaria ejecutiva de la Cepal, la mexicana Alicia Bárcena, afirmó que el actual contexto el que determina las proyecciones para la economía de América Latina y el Caribe en 2012.
"Se prevé un bajo crecimiento de la economía mundial, con lo cual se mantendrían los mencionados procesos de desaceleración de la economía regional y la tasa de crecimiento económico bajaría nuevamente. Además, no puede descartarse un escenario más desfavorable, en el cual una crisis profunda de la zona del euro incidiría negativamente en los mercados mundiales, lo que afectaría, tanto por los canales reales como financieros, las perspectivas económicas de la región", enfatizó Bárcena.
Además, Bárcera indicó que el menor crecimiento económico de 2011 se explica por las medidas aplicadas sobre todo en Brasil para enfriar la demanda interna y evitar un sobrecalentamiento a partir de su fuerte expansión en 2010. Por otra parte, varios países crecieron más en 2011 que en 2010, lo que contribuyeron factores como la recuperación de situaciones de desastres naturales, como fue el caso de Chile y Haití; los altos precios de los hidrocarburos, que favorecieron a países como Venezuela y Ecuador; y el efecto de la recuperación de Estados Unidos en las exportaciones, y las remesas de algunas naciones de Centroamérica y el Caribe.
Y es que ante tanta incertidumbre y la posibilidad latente de cambios bruscos en la economía mundial, los países de América Latina y el Caribe deben prepararse para adoptar medidas apropiadas de acuerdo a sus realidades, con el fin de defender y fortalecer las bases de su desarrollo económico y social.
Así lo afirmó el académico de la Universidad Politécnica Valencia (España), Luis Amendola, quien agregó que para tomar conciencia de las fortalezas de Latinoamérica, hay que tener en consideración las ventajas de la región que son, por ejemplo, sus elevadas reservas monetarias internacionales, y su bajo endeudamiento público y externo.
Como reflejo del enfriamiento, la Cepal asegura que la demanda interna se está desacelerando, lo que se refleja en menores tasas de crecimiento de las importaciones y en menores ingresos fiscales. A su vez, los precios de los principales productos de exportación van a la baja y se prevé para 2012 una moderada caída de los términos de intercambio, vinculada a los hidrocarburos, los alimentos y en menor medida a la minería.
Por ello, el académico de la Universidad de Chile, Patricio Meller, indicó que algunos de los principales desafíos para la política económica de la región son prepararse para un eventual empeoramiento de la situación internacional.
"Tomando en cuenta la posibilidad de cambios súbitos en el escenario externo y los rezagos del impacto de la política macroeconómica, diseñar paquetes para una política fiscal contra-cíclica y asegurar su financiamiento para una aplicación ágil, según las circunstancias, cuidar el empleo, proteger a los sectores sociales más vulnerables y fortalecer la integración intrarregional", afirmó Meller.
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